sábado, 5 de enero de 2019

El papel de Raúl Gorrín en la trama de lavado Money Flight

Nuevamente The Digger trae una completa investigación sobre el entramado de corrupción desarrollado por Raúl Gorrín que permitió una de la mayores estafas del mundo, si no la mayor hasta ahora, con la que se vaciaron las arcas del Estado venezolano. La nueva entrega del reportaje firmado por Fiorella Perfetto apunta a que el entramado se concibió en Miami.


Los documentos obtenidos por The Digger que recogen cientos de movimientos de las cuentas controladas por Gorrín y sus socios, desnudan nuevos datos que vinculan al hoy propietario de Globovisión con otras redes de corrupción y blanqueo de capitales en la mira de autoridades federales estadounidenses y suizas.

De acuerdo al reportaje de Fiorella Perfetto los individuos acusados en la trama conocida como Money Flight junto al abogado venezolano, levantaron una sofisticada estructura para extraer miles de millones de dólares de las arcas de la Nación, pero además, los documentos bancarios filtrados a este medio revelan otras conexiones con poderosos operadores financieros.

” El esfuerzo que desde las vocerías del autodenominado “chavismo originario” se hace en función de separar aquello del régimen madurista actual, parece infructuoso cuando de corrupción se trata. La figura de Raúl Gorrín termina por imponerse a tirios y troyanos. Les une, les atrapa bajo una gigantesca red en la cual se menciona desde nombres de familiares de la primera dama de la República, hasta a Alejandro Andrade, el hombre que cuidó las espaldas – y las finanzas – del fallecido presidente Hugo Chávez”, apunta The Digger .

De acuerdo al reportaje estas identidades saltan en decenas de operaciones financieras articuladas con precisión quirúrgica desde la cúpula del poder, esa que dictó – y dicta – medidas económicas draconianas que lanzaron al país directo a la dependencia de un mercado secundario de divisas, distorsionado por la intervención de esta red en todas las instancias financieras del país. “Una forma muy ingeniosa de asegurar la clientela para tan rentable negocio”.

Parte de esta red de operadores ya están tras las rejas en Estados Unidos.

Otros-apunta el informe- acusados en la llamada operación Money Flight, son buscados activamente por cuerpos de inteligencia internacionales, mientras que un exhaustivo rastreo dentro de los documentos filtrados a este medio revelan la confluencia de otro grupo de emblemáticos operadores cuyos nombres son lugar común en las tramas de corrupción y blanqueo de capitales en Venezuela, pero también plena las investigaciones que desde Suiza tienden hilos hacia la nación estadounidense, porque, como ya se dijo, Dios los creó pero Gorrín y sus socios les unen en una gigantesca conspiración comandada  desde las alturas del poder.

De la transcripción del acuerdo entre Matthías Krull, el germano – venezolano que se declaró culpable en agosto pasado por la comisión de crímenes de corrupción y blanqueo de capitales en el caso bautizado como Money Flight y la fiscalía de Estados Unidos, queda claro que el peso del conocido como “conspirador 7” (Raúl Gorrín) no es menor.

La jueza Cecilia Altonaga leyó durante la audiencia del 22 de agosto pasado – y que fue abierta al público recientemente – los hechos que incriminan a Krull para asegurarse que el acusado estaba al tanto de las razones por las cuales se declaró culpable. Y el conspirador 7, que no es otro que Raúl Gorrín, tomó protagonismo en la lectura que narra el modus operandi de una conspiración para lavar 1200 millones de dólares “autorizado por funcionarios venezolanos”, caso descrito con detalle en una entrega anterior de este medio.

La malversación operó a través de Pdvsa tomando ventaja de las restricciones cambiarias que beneficiaron a “Eaton Global (empresa controlada por Gorrín). Estos esquemas disfrazaron un acuerdo de financiación basado en tres documentos: el falso contrato entre Pdvsa y otra sociedad de nombre Rantor Capital C.A., el traspaso de los derechos de dicho contrato desde Rantor Capital C.A a Eaton Global y un tercer documento, que es una carta de cesión con fecha 23 de diciembre de 2014, en el que Eaton Global informó a Pdvsa que debía honrar el préstamo de 7200 millones de bolívares en el equivalente en euros en aquel entonces por 600 millones de dólares.

Los conspiradores acordaron dividir la ganancia producto de la estafa de la siguiente manera: “227 millones de euros fueron para el Boli, Francisco Convit Guruceaga y el llamado Conspirador 2. El conspirador 7 recibió otros 227 millones de euros”. A partir de ahí, los miembros de la red acordaron distribuir los ingresos entre los otros conspiradores.

Más adelante, la jueza detalla esta repartición y lee: “el Boli (Francisco Convit) envió aproximadamente 78 millones de euros a la fuente confidencial de la Fiscalía que recibió instrucciones de entrega de los fondos para Carmelo Urdaneta Aquí, Abraham Ortega, los conspiradores 1 y 3 y el oficial venezolano 1. Mientras, el conspirador 7 (Raúl Gorrín) envió aproximadamente 159 millones de euros a tres personas conocidas como los chamosque son hijastros del conocido en la acusación como el funcionario venezolano 2”.

Para The Digger  la narración de los hechos por los cuales Krull pagará 10 años de cárcel, con una posible reducción de la pena dependiendo de cuánto coopere durante los próximos cuatro meses, no deja dudas sobre el peso de Gorrín en esta trama y el conocimiento que las autoridades federales tienen sobre el alcance de sus muy opacas operaciones.

Más adelante, Altonaga refirió: “en 2016, el conspirador 7 le contactó a usted para lavar dinero producto del esquema de malversación de divisas de Pdvsa. Inicialmente, este conspirador le habló sobre una fracción de ese dinero por un valor de alrededor de 600 millones de dólares generados por el cambio de dinero a moneda extranjera, para lo cual el conspirador 7 necesitaba una solución para trasladar y depositar los fondos”, dijo.

La jueza Altonaga prosiguió la narración. “Posteriormente el conspirador 7 le convocó a usted a su oficina en Venezuela para negociar una fracción del dinero por un valor de unos 200 millones de dólares. El conspirador 7 dijo que necesitaba una solución urgente para mover estos fondos y así cumplir con el propietario de estos”.

Fue allí donde Raúl Gorrín le presentó a Krull a Mario Enrique Bonilla Valera y a otro sujeto, “ambos representados por él (…). El conspirador 7 le preguntó a usted si sabía a quién representaba el señor Mario Bonilla, para seguidamente afirmar que este representa a los chamos, los hijastros del oficial venezolano 2. Este le explicó a usted cómo estos chamos le ayudaron a resolver sus problemas con el oficial venezolano 2, luego que la madre de estos y esposa del oficial intercediera por él”.

La jueza Altonaga, refirió más detalles sobre los hechos que incriminan al germano – venezolano. Así, relató ante la audiencia que posteriormente Krull fue llevado a una habitación contigua donde esperaban “los chamos” vestidos con gorros y cadenas junto a otros dos conspiradores. “Allí el conspirador 7 le explicó a usted que tanto él (Raúl Gorrín) como Mario Bonilla serían las fachadas de las cuentas que usted crearía para los chamos”.

Raúl Gorrín le explicó en ese momento a Krull que había tenido desavenencias con José Vicente Amparan y el portugués Hugo Gois, otros acusados en esta conspiración, por la gestión de ese dinero y es allí cuando Krull decidió entrar en la operación.

Krull se reunió con Mario Enrique Bonilla Valera y el conspirador 10 (testaferros de “los chamos) en varias ocasiones, en un esfuerzo por ayudarlos a recibir los fondos de Pdvsa, como parte de un plan propuesto para usar una estructura de lavado de dinero por medio de la empresa Global Securities Advisors, sociedad del colombiano Gustavo Hernández Frieri, acusado en este caso y quien se encuentra bajo régimen de casa por cárcel en Italia.

Las reuniones se realizaron en Miami, Florida y la operación incluía depósitos que debían realizarse en la institución financiera 1. “Usted (Krull) y el conspirador 7 (Gorrín) tenían reuniones adicionales, incluyendo una en un condominio en Fisher Island (en el condado de Miami-Dade) que el conspirador 7 estaba renovando. Durante esa reunión, el conspirador 7 llamó al conspirador 11 y acordó proporcionarle los documentos necesarios para mover los fondos a los chamos”.

Al finalizar el relato, la jueza Altonaga se dirigió a Krull y le preguntó: “usted sabía que el conspirador 7 (Raúl Gorrín) participó previamente en otro esquema de corrupción que involucra a funcionarios venezolanos de muy alto nivel y sabía además que participar en una conspiración para lavar dinero es ilegal. Para ocultar la naturaleza de esta actividad criminal con dinero proveniente de Pdvsa, los miembros de la conspiración incluyeron una serie de testaferros, banqueros, administradores de dinero, cuya función era facilitar el blanqueo. Su papel en la conspiración fue como banquero y facilitador de lavado de dinero para el conspirador 7 y otros. Señor Krull, ¿todos estos hechos son verdaderos y correctos?”, a lo que el confeso respondió: “sí, sí, lo son”.

Apunta Fiorella Perfetto  en su reportaje que el investigador Alek Boyd reveló un par de meses atrás las identidades de esta red de conspiradores.

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