miércoles, 13 de marzo de 2019

La mesa está servida para los buitres: Reunión del guaidismo en Washington habla por sí sola | El Ring de Prensa América @AmericaPrensa

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Lugar: Washington. Frente a frente estuvieron en la mesa, la misma mesa sobre la que se posan todas las opciones de las que tanto habla el "interino", en un lado Iván Duque y su tren ejecutivo; en el otro, el de los venezolanos guaidistas, Carlos Vecchio liderando el grupo.


A pasos de Vecchio, la única mujer que se puede ver en la sala, es la señora Yael Marciano, miembro del comité consultor del Programa de Liderazgo Latinoamericano de la Universidad de Georgetown, Washington DC.


Marciano padre era en Venezuela  un conocido mercader del sector armamentista, de esos que algunos prefieren llamar "perros de la guerra". El mismo amasó millones de dólares con los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro y al parecer tuvo mucho que ver con la venta de helicópteros rusos a Venezuela, en especial en un negocio sobreinflado en 1.600%. Del mismo cuentan que se quitó la vida años atrás.


El esposo de Marciano no resulta menos familiar para muchos venezolanos. Se trata del arquitecto financiero Maurice "Morís" Beracha, creador de las mal recordadas "notas estructuradas" y de otros instrumentos financieros, con respaldo de las reservas internacionales y yacimientos petroleros, lesivos para Venezuela.

Beracha es uno de los financieros favoritos de los boligarcas del mundo civil, militar y político de Venezuela que han querido darle una enjabonada de alto estándar a su lodoso dinero. Entre los que varias veces no dudaron en recurrir a este arquitecto de las finanzas están Rafael Ramírez, Tobías Nóbrega, Nelson Merentes, Eligio Cedeño y varios otros.

Las oficinas de Beracha en Washington DC y Manhattan, Nueva York, han estado permanentemente a disposición de Carlos Vecchio y la señora Marciano para allí realizar todas las tareas encomendadas como representantes del guaidismo.

Moris Beracha se encargaba de colocar los bonos venezolanos emitidos por PDVSA y el Banco Central de Venezuela en entidades internacionales.


El tiempo de Carlos Vecchio transcurre en mayor medida en hallar la forma de pagar los próximos cupones de los bonos de PDVSA 2020, con el dinero que se había acumulado en CITGO y del cual ahora Juan Guaidó tiene control, gracias a las acciones de John Bolton, quien casualmente, cumpliendo los preceptos de la teoría de las puertas giratorias, proviene de la industria petrolera de los Estados Unidos.

Todo eso sucede a miles de kilómetros de donde el hambre, la falta de medicinas, electricidad y agua, entre otras tantas penurias, no perdonan a los venezolanos.

Razones había para que el "interino" designara con tanta premura una nueva junta directiva de CITGO, dicho sea de paso una de sus pocas medidas efectivas, pues Los Buitres están al acecho para seguir depredando las tan saqueadas riquezas de los venezolanos, como los mismos u otros han hecho en los gobiernos de la llamada "revolución".

Las opciones sobre la mesa incluyen reconocer deudas que Nicolás Maduro emitió tres años atrás sin la autorización de la Asamblea Nacional de Venezuela, donde hay una gran cantidad de tenedores de bonos vinculados a la administración Maduro, mejor conocidos como enchufados y boligarcas. Por ningún lado se ve que los fondos que ahí se están manejando contribuyan a la salida de Maduro, aunque sí se pone en riesgo la renegociación de la deuda externa de Venezuela y de otras deudas contraídas por Maduro.

Vamos bien, vamos con los buitres.

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